jueves, 15 de septiembre de 2005

ENTREVISTA A "EL LACRA"

Este breve e histórico reportaje fue realizado en la alcaldía de Tribunales, pocas semanas antes de que se produjera la fuga de la feroz y peligrosa pandilla conocida con el nombre de “Los Chacales”. Curiosamente, el Lacra, el jefe de los pandilleros, accedió a esta entrevista y además narró algunas anécdotas de su vida que echan un poco de luz sobre la despiadada matanza que organizó. El cassette en que se grabó está a disposición de la justicia y de todos los estudiosos que quieran escucharlo.
¿Porqué aceptaste que te hiciera un reportaje?
Para decir un par de giladas, para aburrirme menos...
Pero no se lo diste a “La Semana” o a “Gente” que supongo te deben haber ofrecido mucha plata...
Vos sos medio ratón, mucha plata para mí es mucha plata... tu revista es una pajería como todas las otras. Yo leí algunos libros no te voy a negar, en este país no te queda otra que terminar leyendo. Estoy Muerto peor, se leyó todo. Pero leer no está con nada, uno lee cuando anda al dope... tu revista encima le hace el bocho a la pendejada...
Bueno, ustedes también pueden ser un ejemplo para los jóvenes, un ejemplo violento, en la onda “matar por matar”
¿Matar a quién? Cuando vos matás a alguien que es alguien es como echarse un polvo. Esos tipos que matamos nosotros no los matamos nosotros, ya estaban muertos, eran de cartulina. Es lo mismo que echarse un polvo sobre un cadáver, vos sabés que estás sólo. O me sentí solo mientras los mataba...
Pero no podían darse cuenta antes, por ahí mataban a alguien que “estaba vivo”...
Mirá, si vos no querías morir no ibas a estar ahí justo cuando la muerte te vino a procurar... el tipo que sube a un avión que se cae es un tipo que subió al avión a caerse...
Sabés que entre el centenar de muertos...
Fueron 185...
... que entre los 185 muertos había algunos niños...
¿Y qué? Cuando el terremoto llega a un pueblo, el terremoto no golpea la puerta de la casa para preguntar: “¿Aquí vive algún niño?”, el terremoto agarra y se carga a todos...
¿Cuál era la idea de secuestrar al presidente?
De eso no te digo ni mú.
Entonces me gustaría que me contaras tu historia...
De eso tampoco...
Pero es una manera de comprender...
Comprender un joraca, comprender es un verso de yuta, vos no querés comprender, vos queres que yo te dé mi palo para poder decir “Ahhh, fue por eso!”...
Creo que tenés razón, pero tengo la impresión que te dá temor hablar de vos...
Temor es una palabra de miedoso. O tenes miedo o no tenés nada. Vos tenés miedo, ahora. Se te vé. Estás haciéndote el bueno para que no me raye. Y hastá pensás si el yuta que vigila llegaría a tiempo. No, no llegaría. Pero no te calentés, no pasa nada.
Insisto con tu historia. Parte ya se conoce. “La Semana” prácticamente contó tu vida...
Contó lo que le contaron, la vida de uno no la sabe nadie. Bueno el día que alguien la sabe ya no es tu vida...
...reportearon a tu padre
Yo no tengo padre. Un señor se echó un polvo con una señora y después escupieron esa cosa que fue su hijo. ¿Pero viste, Alien? Bueno, de ese coso que era ese hijo del polvo de la señora y el señor, a esa cosa se le abrió el bocho y salí yo graznando (ríe)... yo soy el hijo de mi propio polvo...
Tu padre... o ese “señor” como vos lo llamás contó cosas de vos... contó, por ejemplo, que estuviste secuestrado en la Escuela de Mecánica de la Armada cuando tenías 14 años e inclusive el abogado que te defiende va a fundamentar en tu defensa las profundas alteraciones mentales que esa experiencia produjo...
Boludeos... ¿Sabés como fue? No fue como lo contaron en “La Semana”. Yo estaba laburando de cadetón en un estudio de abogacía. Sí, ese medio gil, todavía no era yo. Y bueno un día aparecieron los quías de la capucha. Venían por los bogas y de yapa me llevaron a mí. Pero no me podían soltar y tampoco se coparon en una de borrarme del pizarrón. Fue una gilada, tenían que haberme limpiado. Mirá el quilombo que tienen ahora...
Estuviste dos años encerrado...
Sí, pero no tanto de encerrado. De cadete de los bogas pasé a ser cadete de los milicos. Hacía de todo. Limpiaba los baños, limpiaba las celdas, cebaba mate. Entré en una de hacerles creer que me copaba. Morfaba con ellos, me reía como un ortiva de sus chistes boludazos. Y me dejaban andar por todos lados. Al principio no me animaba, pero después entre en una de ir a mirar las “sesiones”. Y ahí me fui dando cuenta de como era la cosa.
¿Y cómo es la cosa?
Que el único lugar donde te pueden agarrar es en el dolor, que tenés que estar muerto en vida para que nada te duela, tenés que ver lo que es ver a untipo mientras lo convierten en nada, le arrancan el libreto de la zabiola. Creo que matar te lleva al otro lado, pero torturar te manda al carajo, más allá de todo, no sé adonde mierda queda eso. Habría que hacer como con las arañas, no preguntarse si es venenosa o no, pisarla al toque...
¿Conociste al teniente Astiz?
Sí, era el chabón más pirado de ahí, el quía se creía Hoppalong Cassidy. Un día se me sentó enfrente y se mandó el filo de mirarme con esa mirada parecida al cubito de hielo que mandó al pique al Titanic. Y ahí hablamos la única vez.
¿Qué hablaron?
Me dijo: “Vos te hacés el boludo”. Y yo, al toque: “Si vos lo decís”. Ahí el quía se echó a reír con la carcajada de un hacha y me dice: “Vos estás más loco que todos nosotros”. Y ahí me di cuenta que sí, que todos los que estaban ahí estaban en alguna, los chupados y los chupadores. Vos tenías que verlos., hasta los que les gustaba solamente mirar, se copaban en mirar cómo se le hinchaban las tetas o la concha a una mina o cómo saltaba una poronga cuando la cableaban. Después iban a hacerse la paja. Pero yo miraba y no me pasaba nada. Lo veía como una obra de teatro. Un día se cojieron a una nena de 12 años delante del drepa y el quía mientras se al recogía lo miraba al padre y cuando se echó el polvo se lo echó al viejo. El padre aullaba, lloraba, la nena gritaba y a mi todo me parecía un trip, bueno como en un trip, todo es una película.
¿Te comunicabas con los prisioneras
No, me tenían desconfianza, para ellos yo estaba en el otro bando...
¿Hubieras hecho algo por ellos de tener una oportunidad?
A “hubiera” no se lo llevaron preso porque nunca estuvo, así que es pajería hablar de lo que hubiera hecho...
¿Y cuando saliste, cómo fue salir?
Un día me soltaron. Hasta comimos un asado de despedida. “Se va el pibe” decían todos. Fijate que cuando estaba adentro soñaba con matarlos a todos. Cuando salí se me cambió la cabeza, vi lo que pasaba con la gente...
¿Qué pasaba con la gente?
No son gente, son ratas. Ni ahí. Las ratas capaz que mueren defendiendo a sus crías. Pero acá estos roñosos se dejaron llevar todo. Y después nadie vio nada. Y encima se olvidaron. Y encima ni siquiera se vengaron, se mandaron el bardo del juicio. Pero te cuento, cuando una vez vos arrugaste en una pelea, te queda para siempre. Les va a quedar para siempre. Eo que pasó ahí es un cáncer. Todos tienen cáncer y se los va a comer despacito. Y nosotros, los chacales, no vamos a matar asesinos, vamos a matar giles, a esas malas ratas, y lo vamos a hacer de puro cáncer que somos...
Finalmente contaste tu historia...¿Vos creés?.. Andá a saber.
(ENTREVISTA REALIZADA POR ENRIQUE SYMNS)

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